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La polémica sobre las
cruzadas
La polémica sobre las Cruzadas no se aplaca
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El historiador Franco Cardini sale al paso de algunos
errores(*)
Que en este año se celebre el 900 aniversario de la
primera Cruzada se ha convertido a los ojos de una cierta publicística
anticatólica un argumento para desacreditar a la Iglesia y sus enseñanzas.
Han aparecido artículos en los que las Cruzadas se
describen como guerras santas, las masacres de los judíos que tuvieron lugar
en aquella ocasión, como la antesala del holocausto. La Iglesia ha sido
acusada de haber siempre tratado de eliminar a los adversarios en nombre de
la ortodoxia. «La Repubblica», el segundo periódico por difusión en Italia,
ha escrito que «los francos masacraron a setenta mil personas en una
mezquita», lo que debería hacer suponer que la mezquita era tan grande como
un moderno estadio de fútbol.
Para tratar de evitar tonterías y errores, el historiador
Franco Cardini, profundo conocedor de los acontecimientos medievales, ha
escrito un artículo en «Avvenire» de hoy con el título «Cruzadas, no guerras
de religión».
El profesor Cardini explica que la interpretación de las
Cruzadas como antecedentes de las guerras de religión y de las guerras
ideológicas, ha sido sostenida en los ambientes iluministas. Se trata de una
polémica ampliamente malentendida y de pretexto.
Según el profesor Cardini, «las Cruzadas no han sido
nunca "guerras de religión", no han buscado nunca la conversión forzada o la
supresión de los infieles. Los excesos y violencias realizados en el curso
de las expediciones --que han existido y no se deben olvidar-- deben ser
evaluados en el marco de la normal aunque dolorosa fenomenología de los
hechos militares y siempre teniendo presente que alguna razón teológica los
ha justificado. La Cruzada corresponde a un movimiento de peregrinación
armado que se afirmó lentamente y se desarrolló en el tiempo --entre el
siglo XI y el XIII-- que debe ser entendido insertándolo en el contexto del
largo encuentro entre Cristiandad e Islam que ha producido resultados
positivos culturales y económicos. ¿Cómo se justifica si no el dato de
frecuentes amistades e incluso alianzas militares entre cristianos y
musulmanes en la historia de las Cruzadas?».
Para confirmar sus tesis el profesor Cardini recuerda la
contribución de San Bernardo de Claraval (1090-1153) que contra la
caballería laica, como aquella del siglo XII formada por gente ávida,
violenta y amoral, propuso la constitución de «una nueva caballería» al
servicio de los pobres y de los peregrinos. La propuesta de San Bernardo era
revolucionaria, una nueva caballería hecha de monjes que renunciase a toda
forma de riqueza y de poder personal y que incluso en la guerra aprendiese
que al enemigo se lo puede incluso matar, cuando no haya otra opción, pero
que no se le debe odiar. De aquí la enseñanza de no odiar ni siquiera en la
batalla.
La Cruzada entendida como «guerra santa» contra los
musulmanes, también sería según Cardini una exageración. «En realidad
--subraya el profesor-- lo que interesaba en las expediciones al servicio de
los hermanos en Cristo, amenazados por los musulmanes, era la recuperación
de la paz en Occidente y la puesta en marcha de la idea de socorro a los
correligionarios lejanos. La Cruzada significaba reconciliarse con el
adversario antes de partir, renunciar a la disputa y a la venganza, aceptar
la idea del martirio, ponerse a sí mismos y los propios haberes a
disposición de la comunidad de los creyentes, proyectarse en un experiencia
a la luz de la cual, por un cierto número de meses y quizá de años, se
pondría el seguimiento de Cristo y la memoria del Cristo viviente en la
tierra que había sido el teatro de su existencia terrena en el culmen de la
propia experiencia».
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ZS99072107
21.VII.1999
(*) Franco Cardini - Consigliere
1966: si laurea presso l"Università di Firenze discutendo una tesi in Storia
medioevale con il professor Ernesto Sestan. Espleta il servizio militare
come sottotenente di complemento nell"Aeronautica. Nominato assistente
volontario alla cattedra di Storia Medievale della Facoltà di Lettere e
Filosofia nell"Università di Firenze.
1968 : vincitore di pubblico concorso come professore nelle Scuole Medie
Superiori; si diploma in paleografia e archivistica.
1969: borsista presso la cattedra di Storia Medioevale e Moderna della
Facoltà di magistero dell’Università degli studi di Firenze. Partecipa come
borsista al Corso di Perfezionamento del "Centre d’Etudes Superieures de
Civilisation Médiévale" di Poitiers.
1970: partecipa come borsista ai corsi di cultura dell"Università di Mosca.
1971: assistente ordinario in seguito alla vittoria di pubblico concorso
alla cattedra di Storia Medievale e Moderna della Facoltà di Magistero dell’Università
degli Studi di Firenze (titolare professor Giorgio Spini); nominato
Professore Incaricato di Storia medievale nella stessa Università, ruolo che
manterrà fino al passaggio a Professore Associato e quindi a Professore
Ordinario.
1971/ ’72: partecipa ai Corsi di Perfezionamento in Storia Medievale
dell"Università di Parigi (Sorbonne) e dell’Ecole Pratique des Hautes Etudes.
1972: borsista della Fondazione Cini di Venezia.
1971/1985: Insegna Storia medievale nell"Università di Firenze, alternando
tale impegno con corsi tenuti come docente presso Università non italiane (Parigi,
Poitiers, Gottingen, Barcellona, Burlington, Turku, Sao Paulo, Amman,
Gerusalemme).
1976: è fellow della Harvard University. Svolge lavoro di ricerca presso la
Fondazione Berenson (Villa "I Tatti") di Firenze.
1978/ 1979: insegna Storia medievale presso l’Università di Paris VIII -
Vincennes.
1981/1982: è ricercatore presso il Max-Planck-Institut fur Geschichte di
Gottingen.
1985/ 1989: è Professore Straordinario di Storia medievale
nell’Università di Bari.
1986: entra a far parte del Consiglio Universitario Nazionale.
1989 : è professore Ordinario di Storia Medievale nell’Università di Firenze,
1990/1991: è professore di Storia Medievale nell"Universita di Alcalà de
Henares.
1990/ 1991: è Directeur des Recherches presso l’Ecole des Hautes Etudes di
Parigi.
1994 : E’nominato membro del Consiglio d"Amministrazione della RAI (luglio
1994-luglio 1996).
1996: è Gastprofessor nella Freie Universitat di Berlino. E’ nominato membro
della Commissione Nazionale Italiana dell’UNESCO.
E" elzevirista de Il Giornale, Avvenire, Il Tempo, La Gazzetta del
Mezzogiorno; ha collaborato a vari programmi RAI; è membro del Comitato
Scientifico delle riviste Archivio storico Italiano e Storia e Dossier. E"
presidente dello Europe-Near East Center. E" membro della Deputazione
Toscana di Storia patria e della società Internazionale di Studi Francescani.
E" consulente delle case editrici Mondadori, Laterza, Giunti. Finalista al
Premio Viareggio-Saggistica nel 1981, ha vinto i Premi Repaci, Anghiari,
Comisso (1985), Punta Ala (1985), Circeo(1987), Tevere(1994).
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