« ¿Creéis que
he venido a traer la paz al mundo? Os digo que no, sino la división.»
Si recibo un
golpe en la mejilla derecha, la perfección evangélica me propone ofrecer la
izquierda. Pero si se atenta contra la verdad, la misma perfección evangélica me
obliga a consagrarme para restablecerla: porque allá donde se extingue el
respeto a la verdad, empieza a cerrarse para el hombre cualquier camino de
salvación.
Leyenda negra es en una labor de propaganda, de desinformación, que, a través de
la presentación tendenciosa de los hechos históricos, bajo la apariencia de
objetividad y de rigor histórico o científico, procura crear una opinión
pública, bien anticlerical, bien anticatólica. Por eso se aparta de lo que
podría aceptarse como una simple crítica, una denuncia honesta y rigurosa de los
errores cometidos por los miembros de la Iglesia, dando en cambio una imagen
voluntariamente distorsionada del pasado de la Iglesia, para convertirla en una
descalificación global de una misión milenaria, tanto antes como, sobre todo, en
la actualidad.