5 milímetros de «inmortalidad»

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6 de junio de 2011.- ¿Existe la inmortalidad? Parece ser que un microscópico animal de agua dulce es el único ser vivo definido “inmortal”, porque capaz de regenerar sus tejidos.  Se trata de la hydra (hydra viridis), organismo de apenas cinco milímetros de longitud que posee diversas variaciones genéticas que le hacen soportar los cambios bruscos que puedan ocurrir en su hábitat.

“La hydra posee una fuerte tolerancia física, lo que le permite sobrevivir a muchos fenómenos”, afirma María Esther Pérez Cruz, especialista en biología de agua dulce de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su consistencia biológica es sencilla, pero muy definida: no cuenta con músculos, lo que convierte su cuerpo en blando y gelatinoso; tampoco tiene cerebro y su sistema nervioso está poco desarrollado. 

Su “inmortalidad” radica en las ventajas genéticas y regenerativas que tiene. Actualmente, se investiga sobre su posibilidad de regeneración de tejidos que podría ayudar a combatir algunas enfermedades o padecimientos de los seres humanos, para producir tejidos del corazón, ya que posee células que actúan como células madre. Hasta ahora, se recurre a la hydra para mantener acuarios, como alimento de peces, y para regenerar tejido animal.

La hydra viridis es un animal hermafrodita y alterna su sistema reproductivo, además de que puede procrear tanto de manera sexual como asexual. A pesar de llamarlo “inmortal”, la hydra puede morir por agentes externos, como un depredador o la ausencia de alimento.  Así que no es “totalmente inmortal”. ¿Acaso la inmortalidad depende solo de la capacidad de regenerar los tejidos del propio organismo?

Sin embargo la hydra no es el único ser extraordinario de la tierra.  A este árbol de la vida pertenece el hombre; forma parte de este cosmos de la vida que comienza con un milagro: en la materia inerte se desarrolla un centro vital; la realidad que llamamos organismo. El individuo, en cuanto “simple” organismo, es mortal. No hay por qué olvidar que, a pesar de que la hydra tenga la capacidad de permanecer siempre joven regenerando sus tejidos, le falta el secreto de la inmortalidad del hombre: el amor. Capaz de trascender y elevarse sobre los acontecimientos del día a día.

Víctor Hugo, en su obra los Miserables, dice: El amor es una parte del alma misma, es de la misma naturaleza que ella, es una chispa divina; como ella, es incorruptible, indivisible, imperecedero. Es una partícula de fuego que está en nosotros, que es inmortal a infinita, a la cual nada puede limitar, ni amortiguar. Se la siente arder hasta en la médula de los huesos, y se la ve brillar hasta en el fondo del cielo.

El hombre no se reduce a un simple organismo, y a pesar de que la hydra es supuestamente inmortal, nunca tendrá la misma dignidad y la capacidad para amar como un ser humano. Los hombres tienen un alma inmortal. Muchas cosas pueden hacer de un ser humano alguien inmortal, su pensamiento, las grandes gestas, sus obras de arte, conquistas… sin embargo, los grandes hombres -los verdaderos- son aquellos que a pesar de todo han sabido amar con plenitud